Huerfanito y su exceso
En el fondo hubiese querido, me hubiese gustado, que maten a alguien en las salidas nocturnas, en esos momentos que subíamos a la vereda con la camioneta, de puro gusto, de locura por ser la mas pura de la locura, y la merca hirviendo en las sienes, reventando las pupilas, la dureza, la inmunda dureza de la merluza y las ganas de romper todo, y de bajar por el cerro San Javier con los ojos cerrados a ciento veinte kilómetros.
Me hubiese gustado que se nos cruce esos matrimonios que nada tienen que hacer a la madrugada y pasarlos por encima con total inmunidad, malicia de la mas pura. Donde el sol no llega es donde las mejores cosas se hacen.
Y esto es así. Mi perversión más grande: ver y vivir la tragedia en carne propia, imaginarme arrollar al mismo matrimonio pero con un coche. Ver la cara de terror de José Ignacio y el gordo hijo de puta de Franco cagados en las patas del miedo. De pensarlo tengo erecciones, seria capaz de hacerme una paja ahí mismo.
El terror y el miedo ajeno me provocan una excitación singular.
José Ignacio se hace el machito pero tiene una verga rompe-culos. Rompe-culos. Esto lo sé, porque vi como se cogía un hermoso travesti en su departamento de 25 de mayo y Córdoba. Le daba duro, lo hacia morder la almohada, bien duro y parejo.
Duro y pajero.
Era un trava pendejo de unos quince añitos, nuevito, con el “culito nuevito”.
A la mala maña, la aprendió en ese colegio de putos, como decía él.
En el campamento, le agarró “el gustito” al culito de un pendejito llamado Silvio, lo saboreó de pe a pa. Por eso le pusimos cariñosamente “Pitopus”. No pregunten porque. Flor de venérea se agarró el muy goloso con uno que de la Esquina Norte.
La Clarita, su novia, la correcta, la hibrida, la santurrona, la que garcha con las patas abiertas echada con los ojos perdidos en ningun lugar en el catre y convencional, la que lo hace con culpa, la que dice “padre he pecado soy cochina, he fornicado con mi novio”, que coge feo, según él. Según otros. Según yo…
También el amor se da de favor.
—Por eso me cojo minas bobas, putitas… —me dice el correcto letrado José Ignacio y me jura por la Virgen Desatanudos—juego la del chico buenito el piolita, el sensible, el dolido y funciona.
Pero en el fondo cierra los ojos y se imagina un putito hermoso con el culo rosadito. El abogado homosexual y cocainómano recibido en la College de France pasa las navidades con el curita Jean-Pierre mientras habla con su mamita por telefono despues de la doce. Me dice no ser un manfloro, ¡si se coge las putitas amigas de nuestras hermanas!
Pero no se deja masturbar,así de fácil, hay que apagar la luz primero. Las minitas se pueden asustar al verle manar del ojo del glande la pasta rosácea. Así y todo triunfa. Porque los titanes tienen sus debilidades.
—Conservar la amistad con las putitas, no mujeres no chicas, ¡pu-ti-tas! es importante —me revela mientras prende un cigarrillo de marihuana, no porro, un cigarrillo de marihuana. —Friend, les digo, asi las trato —me jura y me aconseja José Ignacio y agrega: — A mi novia, La Clarita cuando me viene con pelotudeces, me quiere reclamar algo, la fajo, un par de chirlos. Listo y asi aprende. Callate puta de mierda, asi le digo y me llora. Llora. Porque sabe es la verdad que tengo razón. Soy abogado y ella es nada.
Se pianta un par de escopetazos en las narinas y al toque los ojos le quedan devaluados dilatados. ¡Ese es mi amigo carajo!
—Cuando estaba de vacaciones, murió papá… ya sabía que se iba a morir. Este viejo hijo de puta no me iba a venir a cagar las vacaciones muriéndose. Me fui igual. Por eso antes me aseguré que me deje la HI-LUX a mi nombre, sino, nada. ¿Entendido? Firmáme aquí abajo le dije a papi.
Porque para mi son todas putas, te ven en la camioneta y listo. No me gusta coger mucho. Prefiero los conchazos. En el departamentito, en pleno centro, me las culéo a las tontulas. Me río de las caras que ponen. Me hago el buenito para hacerles de todo. Cierro los ojitos y me imagino cosas inexplicables, cosas feas para algunos. Pero que lindo jugar asi.
Y me cogí unos lindos putos tambien con rulitos en el culo. Se me enrollaban los pendejos y cuando la metía, a la pija y la sacaba, a la pija, se me alisaban, en la pija, ni te cuento. Era para sacar una foto. Y este trolito era uno muy sumiso y educado, egresado del colegio hacia: “oh, ah, Mmm! Se regodeaba, quedaba rechupete. Ganas de matarlo de tan maricón tenía. No, amigo, ¡No me malinterpretes che! Matarlo a pijazos limpios.
— ¿Limpios José Ignacio?
—Bueno, limpios, limpios, no, el egresado este me vino con la tripa sucia. Me di cuenta. Aunque me di cuenta en realidad, porque me gusta culear a veces con la luz prendida. Mientras le licuaba la mierda, vi las gotitas ocreabrillantadas en mi verga y en la sabana blanca que por suerte, por suerte, la empleada viene a cambiar cada tres días. —me dijo por chat y se fue a dormir.
De lo bien que sabemos todos.