Cronicas de Lujuria y Demencia del Huevo Cuadrado

Cuentos de ayer, hoy y siempre

17 Noviembre 2008 · 1 comentario

Por Alejandra Pradón*

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El increíble caso de Mirta, la mujer voladora

-¿Son de silicona?-me pregunta con exagerada curiosidad la señora de cintura como vela derretida y ancas pronunciadas.

-Sí señora son de silicona…

-¿En serio?-insiste para tratar de mantener una charla- A ver veamos, esto no puede ser verdad.

Me dice que se llama Mirta y se aprieta el dildo contra sus pechos inflados y duros como fruta transgénica y, de paso comenta sobre ellos: son de silicona, se las hizo desde que se separó; corrige, desde que se divorció.

Agregó que no es el mismo material, como si fuera una sommelier especializada en siliconas.

-Me da vergüenza estar aquí, no crea que vengo porque estoy  “Necesitada”-se justifica y trata de darme conversación otra vez- Es para mi hermana que quiero hacerle un regalo, es la tercera vez que se casa.

-Cuánta insistencia en el matrimonio-le digo.

La señora parece que no me escuchó y se fue a ver las vitrinas. Luego continué leyendo, había traído un libro de cuentos para pasar las horas en ese lugar insoportable.

Hablaba sola y se tapaba con los dedos llenos de espinas rojas carmesí la boca abotoxada y pronunciaba a cada rato que veía algo que no entendía: “Ay Dios, las cosas que hay en este lugar”.

Se acercó dando graciosas zancadas y ese cabello amarillo peinado para atrás, tan ajustado le daba un toque Evita, tan ajustado que le estiraba las cejas como Bela Lugosi también.

-Así que leés… ¿Y que leés?-me dice apoyándose canchera sobre el mostrador.

-Unos cuentos…-le digo cortante para no entrar en charla

-Te comento que yo también leo y mucho más que vos.

-Qué bueno… ¿Y que lee señora?

-Y…Bucay…Tengo todos los libros de Bucay…y autoayuda que salen.

-Ah… ¡Qué bueno!-le digo sarcásticamente-una literatura comprometida siempre es importante en la vida de una persona.

-A mi hermana le dicen La Viuda Negra-me comenta y me quiere cambiar de tema, por suerte-Bah…Yo le puse así-se ríó maliciosa.

-¿Porqué le puso así, no me diga que los mata a los pobres tipos?

-¡Es que se casa por tercera vez te digo! Sí se murieron los otros dos y bueno le quería regalar uno de estos por si se muere este que se casará con ella-me dice seriamente.

-Bueno me parece bien ¿Tiene un poco de humor negro usted no?

-Es que los hombres son una porquería-me dice enojada- Está bien que se mueran…Yo estuve casada con uno que es una porquería, un marica…Mire…ya me quiero ir capaz que lo encuentro aquí para el colmo, le deben encantar estas cosas-me dice alterada.

-¿Pero que le pasó algo señora?

Me encanta la gente prejuiciosa es muy divertida, pensé.

-Mi ex esposo es malo y homosexual, me pegaba-se pone seria y los ojos llorosos-Porque yo no quería meterle los dedos en la cola y él compró uno como estos para que le “meta adentro”-hizo un ademán cerrando el puño que castañearon las diecisiete pulseras doradas que colgaban adornando su muñeca izquierda.

Entonces cuando yo decía que no-solloza como una niña boba-, me agarraba de la mandíbula y me apretaba fuerte la cara y decía: “hija de puta vas a ver lo que te va a pasar”, y me después me daba un par de bifes en la cara que ni podía salir, me dejaba toda amoratada.

-¿Supongo que después de semejante suceso violento se divorció después?        

-No, faltaba lo peor,  un tiempo después ya no teníamos relaciones y él, Albert, a veces no volvía a casa. Y yo lo hice seguir con uno de mis hijos, pero no pasó nada.

Vivo aquí a la vuelta en el segundo piso, córdoba 714 y tengo hijos grandes ya, como de tu edad, se mueren de un infarto si se enteran que estuve aquí.

Hace dos años pasó lo que desencadenó el divorcio: mis hijos se fueron de vacaciones a Pinamar y Albert y yo nos quedamos.

Uno de esos dias caluroso de enero salí a comer con mis amigas y mi sobrino Juan Cruz, de dieciocho años se quedaba en casa a dormir en mí departamento, porque mi otra hermana se fue de vacaciones. Ella me pidió si se podía quedar en mi departamento, para que no se quede solo en la casa de Yerba Buena. El no se quería ir de vacaciones, en realidad tenía que estudiar.

Al volver a eso de las dos de la mañana, encuentro a mi esposo en mi habitación y, en mi propia cama con su compañero que trabaja con él en la DGI, estaban consumando el acto, él estaba en cuatro patas como un perrito todo sudado y despeinado, el otro estaba abotonado a sus glúteos…Me pareció que habían tomado cocaína porque vi sobre la mesita de luz los rollitos de billetes y todo lleno de polvito blanco, estaban tomados seguro porque había botellas de champagne vacias. Qué degenerados…

¿Usted que es joven, sabe que taras produce la droga? ¿Produce homosexualidad?-me pregunta Mirta con mucha ignorancia y prejuicio.

-La verdad que no sé le dije, me parece que no tiene nada que ver…-le contesté -¿Por qué no sigue con el relato?-sugerí lo más seriamente posible- ¿Qué pasó?

-Claro que me vieron y armé flor de escandalo, imagínese estaban los dos maricones sobre las sábanas nuevas y limpias, y Albert se puso como loco se me vino al humo como un toro salvaje. Me agarró del cuello mientras que él otro se vestía rápido luego se fue, no se en que momento-se tapa los ojos con las manos- Por suerte y mala suerte también, que vino mi sobrino justo en ese momento Juan Cruz, mi salvador, él me defendió.

-¿Entonces se salvo de morir estrangulada señora?

-En realidad me separó de las manos que agarraban mi cuello y mi ex esposo le metió un sopapo a Juan cruz  tan fuerte que se desmayó. Me llevó hasta el balcón y me dijo rechinando los dientes: “Vos ya me hartaste”, me levantó y me arrojó por el balcón.

-¿Cómo que la arrojó señora? No le creo…

- Si, me alzó, me lanzó por el balcón el hijo de su madre…Al vacío, de dos pisos ¿Puede creer?

Me pareció que estaba mintiendo, para levantarla había que tener una fuerza similar a la de Sandokán, aunque por la forma de hablar, yo también la tiraría de nuevo, pero sería más efectivo y lo haría de veinte o treinta pisos. Tengamos en cuenta que la adrenalina aumeentan diez veces la fuerza.

-Pero que buena suerte tiene…-le dije irónico no le creía un carajo lo que me estaba contando-Y hoy la tenemos aquí entre nosotros…Vivita y coleando.

-¿Qué no me creés?-me mira desafiante y frunce el seño-Volví de la muerte…Te digo…

-La verdad…No sé que decir al respecto-le dije balbuceante-Bah, sí le creo…En realidad es…

-No, no me creés, ahora te muestro-me dice indignada-…Vas a ver, vas a ver

 Se sacó la blusa del pantalón se dio vuelta y ví el Aleph…La cicatríz era una especie de cierre de campera hecho de piel, parecía también una serpiente incrustada dentro de la espalda que emergía desde arriba del coxis (gracias a dios no me mostró el culo) hasta el omóplato. Era verdad, el tipo se había hartado de esperar que ella le rompa el culo, que él se lo terminó rompiendo literalmente arrojandola al vacío desde ese departamento de calle córdoba 714.

Me dijo que cayó sentada, se había quebrado las manos porque las apoyo e impactaron sobre el piso. Estuvo ocho meses con yeso en todo su cuerpo, y que ahí ya pensó definitivamente que se tenía que divorciar.

Albert, lanzador de culonas nunca fue a la cárcel, claro que tenía un cargo muy alto en la DGI, y con algún que otro favor, zafó.

El sobrino que había perdido por knock out, tenía una fractura de mandíbula a causa del uppercat aplicado, eso quedo ahí nomás, me contó Mirta entre lágrimas.

La pugilística era el fuerte del señor Albert de la DGI. Logré suponer con el tiempo, que quería hacer un simulacro en honor a  Carlos Monzón. Y lo parecido que le salió.

-¿Y está de novia ahora señora?

-No quiero saber nada de hombres, Albert fue y será el único hombre de mi vida, con él perdí la virginidad-me confesó como si fuera una adolescente y la verdad que andaba por los cincuenta piruletes- y hasta el día de hoy a veces me llama llorando para volver.

-¿Usted volvería?

-No se…

 

* Cuentista empírica, bailarina de soñadores, ex bataclana, ex mujer voladora.

 

 

 

 

 

 

 

 

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